El vestido de Carolina

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El vestido de Carolina es uno de los más bonitos que he visto últimamente. Lo descubrí en una de las fotos de Noire et Blanche y desde entonces he estado deseando poder compartido con vosotras porque se que os va a gustar tanto como a mi.

Es de Helena Mareque y se suma a mi colección de vestidos que me pondría si me casara mañana (otra vez ;-). Helena se ha convertido en una de mis diseñadoras fetiche y cuando veáis los detalles de este vestido, sabréis porque.

 

 

” Siempre tuve claro que me casaría en el Monasterio románico de San Salvador de Bergondo, en A Coruña. Un sitio especial para Santi y para mi ya que ambos crecimos en Bergondo e hicimos allí la comunión.

También tuve claro siempre que me haría el vestido con Helena Marque y por eso fue el único atelier que visité. Con Helena me entendí a la perfección desde el primer momento y ella logró captar lo que yo quería exactamente. El resultado no pudo ser mejor para mi.

El vestido encajaba perfectamente conmigo y mi estilo. Lo mejor de todo es que tuvo el detallazo de acercarse al pazo el día de la boda para ayudarme a vestirme. ¡Fue genial!.”

 

 

” La corona la encargué en Mimoki con unas piedras en color azul, por aquello de seguir las tradiciones. Como algo prestado, me puse una pulsera de brillantes de mi suegra y unos pendientes de zafiros y brillantes de mi madre. Y como algo nuevo, llevé el regalo de pedida, un solitario. Los zapatos son el modelo emblemático Tribute, de Saint Laurent.

De mi maquillaje y peinado se encargó Moisés Freire, un gran profesional con el que te sientes súper cómoda. Mientras Moisés me preparaba, me vestí con un camisón y una bata estilo kimono de Oh que Luna! y unas zapatillas de terciopelo de Zara Home.”

 

Me cuenta Moi Freire que hizo un maquillaje súper natural, con una piel jugosa y que le peinó con una onda al agua sobre la que hizo un semirecogido sencillo con un nudo, pensado para que se soltara la melena cuando Carolina quisiera.

 

“Para entrar en la iglesia llevé un velo que me cubría por completo y que me retiro mi padre al llegar al altar. Creo que el velo es una parte fundamental de una novia. Mi madre, en su día, también fue velada y siempre me han gustado las novias así.  Creo que llevar el velo de esta forma da cierto halo de romanticismo e incluso de misterio por ocultar hasta el último momento otras cosas como el maquillaje o el peinado. Helena no quería que llevara un gran velo porque temía que le quitara protagonismo al vestido. Sin embargo, cuando le comenté la posibilidad de llevar un velo ligero, que no tapara toda la cola y que me cubriera la cara, le pareció estupendo. Para mi era muy importante tener el visto bueno de Helena en todo, precisamente porque valoro mucho su visión y opinión.”

 

Para la celebración escogimos el Pazo de Xaz. En cuanto vimos sus jardines, su bosque, la buganvilla que cubre sus rincones… no lo dudamos. De hecho, cuando supimos también que el catering era Alborada, ni siquiera visitamos otro sitio.

El reportaje fotográfico se lo encargamos a Noire et Blanche (Rosa y Víctor). Yo ya conocía su trabajo y también tuve clarísimo que quería que documentaran nuestra boda”.

Fotos © Noire et Blanche 

 

Si quieres ver más vestidos de novia de Helena Mareque, te dejo aquí unos enlaces:

≥  La boda de Paula & Moncho

≥ La boda de Ana & Íñigo

≥ El vestido de Ana

La boda de Carla & Adrián

La boda de Cristina & Javier

El vestido de Elena

La boda de Lucia & Joaquín

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