La boda de Belén y Javier, una boda For Her

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A Belén y Javier no les apetecía una iglesia en el centro de Madrid, sino en el campo. En. cuanto entraron en la finca Las Margas y les enseñaron la posibilidad de casarse en una ermita en mitad de una pradera, no les hizo falta ver nada más.

«Siempre había querido utilizar el vestido de novia de mi madre cuando me casara. Mi padre siempre lo describía como el vestido más bonito del mundo.

Por eso, cuando Javier y yo nos prometimos y empezamos a organizar la boda, llamé a Inés Martín Alcalde para ver si me lo podía adaptar. Le encantó la idea y se le ocurrió reutilizar el cuello y los puños de encaje y pedrería para crear un muy sencillo, pero con unos detalles únicos. Fue uno de los preparativos más especiales de toda la boda», me cuenta Belén.

María Baras y su equipo, de Cheska, fueron quienes la peinaron y maquillaron. Como sabéis, siempre confío en María para mi corte de pelo y es que una vez que pruebas sus manos, es difícil elegir otro profesional. ¡Me alegro un montón de que Belén confiara en ella porque viendo el resultado, no puedo hacer mejor elección!

 

 

«Como complementos llevé las sandalias Tribute de YSL en gris, el anillo de con el que Javier le pidió que se casara con él, una sortija de ónix y diamantes regalo de sus padres en la pedida, unos pendientes de su bisabuela que le regaló su madrina cuando se graduó y el perfume de Narciso Rodriguez For Her.

Me lo regaló una amiga; me dijo que el día de mi boda tenía que usar ese perfume porque era perfecto para mi y desde entonces lo uso todos los días y recuerdo con una sonrisa uno de los días más felices de mi vida- recuerda Belén».

 

El ramo de estilo campestre se lo hizo Elena Suárez – que también decoró la iglesia y la finca con olivo, margaritas y lavanda.

«Uno de los momentos más bonitos fue cuando Alejo, uno de los mejores amigos de Javi, me trajo el ramo a la habitación y me leyó un poema. Yo soy catalana y conocía esa tradición, pero nunca me imaginé que ellos fueran a hacerlo y no sabéis qué emocionante y bonito fue ese momento», asegura Belén.

 

Belén llego a la ermita junto los niños de arras vestidos de Marta Ussia. Quería unos niños clásicos pero con un toque campestre acorde al sitio de celebración. Eligió unos vestidos de lino con unos delantales con flores en color verde y coral. Cada niña llevaba un vestido distintos, acorde a su edad. El niño iba vestido con un pantalón de la misma tela y con los tirantes forrados con el estampado floral.

En la puerta colocaron un precioso arco hecho a base de olivo y lavanda, mismas flores que decoraban el pasillo y el altar, en forma de guirnalda.

 

Las wedding planners de Algo Prestado se encargaron de coordinar la boda.

Cientos de burbujas con velas colgadas encimas de las mesas, decoradas con centros altos y bajos repletos de ponías y flores silvestres, esperaban a los invitados a su llegada a la cena. «Mirara donde mirara sólo veía gente que me hacía sonreír», recuerda Belén.

Del catering se encargó el Mentidero de la Villa. Para la fiesta contaron con Hey Mickey, «sabíamos que era apuesta segura y no nos decepcionó porque fue un fiestón».

 

 

La boda de Belén y Javier, una boda For Her