La boda de Lara de Petite Mafalda II

 

♦   La boda de Lara de Petite Mafalda I  

 

Lara y Fran eligieron la finca Las Margas porque es una finca que les encantaba, en la que Lara no había trabajado casi como wedding planner (por lo que le resultaba más atractiva que otros sitios) y porque estaba relativamente cerca de Madrid.

 

Yo no había estado nunca y descubrí un sitio precioso. El catering que habían elegido era Quilicuá y nos recibieron al llegar con uno de mis cócteles favoritos: bloody mary. Nos acercamos a la zona del aperitivo donde había un corner de pisco cubano, una mesa de quesos, un puesto de gazpacho y otro de sushi. De fondo sonaba música en directo de la mano de Cosita Wena.

La fiesta acababa de empezar. Lara y Fran estuvieron bailando y cantando desde el minuto uno y por supuesto, eran los que más animaban a todos los invitados. Para Lara, la música era uno de las cosas más importantes en su boda.

 

Pero la gran sorpresa de la noche sería la zona de la cena. Cuando fui a ver el número de mi mesa (en un seating plan ideal bordado en tela), no me pude resistir y me asomé a ver la decoración que habían preparado Lara y Laura. Me quedé con la boca abierta.

Grandes mesas con manteles de cuadros Vichy, cubiertas con un manto de rosas que parecían que estaban plantadas en la mesa, iluminadas con lámparas de araña y cientos de velas.

 

No os había contado lo mucho que me gustaron los pendientes que llevó Lara. Son de Suárez y los diseñaron especialmente para ella. Nos cuenta Gabriel Suárez, su director creativo, que siempre que reciben a una novia les gusta charlar con ella, saber qué le gusta, que le inspira. Acorde a sus facciones, decidieron diseñar unos pendientes inspirados en su colección Ice Flowers,

El resultado: unos pendientes en oro blanco de 18 quilates engastado con 214 diamantes talla brillante que suman un total de 2,18 quilates, color G y pureza VS. Estilo candelabro muy ligeros y con gran movimiento, con varios hilos de pequeños copos de nieve que caen desde uno central de mayor tamaño. Joyas desmontables, cuyos flecos se extraen, convirtiendo el gran copo de nieve central en pendientes sencillos y clásicos para usar en cualquier momento.

 

Cuando pasamos a cenar estaba todo iluminado y me volví a sorprender. Hasta mi marido me dijo que estaba todo muy bonito y él nunca me hace comentarios así en las bodas ;-). Habían creado un auténtico escenario de ensueño. Todos los invitados estábamos anonadados por el ambiente tan mágico en el que nos encontrábamos.

 

Lara y Fran habían dejado una carta personalizada encima de la servilleta, atada con un lazo negro (que tenía mis iniciales!!!!) a cada pareja. Es un detalle muy importante porque dedicaron mucho tiempo a escribir a cada invitado y cuando estas organizado una boda, tienes de todo, menos tiempo.

Antes de empezar a cenar, nos trajeron a todas las chicas una bolsita de tela con unas bailarinas personalizadas de piel, en color maquillaje, con el escudo de la boda grabado en la suela interior y la palabra «Oui». Lara me había pedido el número de pie hace unos meses y era para eso.

El menú, diferente lo habitual, me gustó mucho: huevo poche con crema de patata trufada setas y espárragos y cochinillo (aunque yo comí pescado de segundo), y una riquísima tarta árabe individual.

Fotos Lorena San José

La fiesta posterior de la mano de mi amigo Mickey Pavón, como siempre la mejor. Nadie paró de bailar y bailar, de reír y reír.

Como os dije al principio del post, me imaginaba que iba a ser una boda preciosa llena de detalles y muy muy divertida.

¡Enhorabuena Lara y Fran!

La boda de Lara de Petite Mafalda II

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