La boda de Raquel Ferreiro I

 

Raquel siempre había tenido claro que si se casaba en Galicia lo haría en verano. Siempre ha sido su estación favorita ya que allí no hace excesivo calor y es cuando los días son más largos y cuando tienes menos probabilidades de lluvia. El 31 de agosto les pareció la fecha perfecta para organizar la boda con tiempo y a la vez cómoda para toda la gente que venía de fuera, no partía las vacaciones y a la vez quien quisiese podía aprovechar para hacer una ruta por Galicia antes de la boda.

 

Aunque parezca mentira, Raquel Ferreiro no se había imaginado antes como sería su vestido de novia. Hasta que no cogió lápiz y papel, no tenía ni idea de como iba a ser, sin embargo le pasó una cosa muy curiosa… fue como si el diseño estuviese en algún lugar de su cabeza porque los trazos empezaron a salir solos y enseguida lo tuvo claro.

 

El diseño es una evolución de la colección en la que estaba trabajando en ese momento inspirada en el Art Decó y en especial l en el edificio Chrysler de Nueva York. Siempre le han encantado los tejidos vaporosos y con mucho movimiento; es algo hipnótico, como cuando te quedas mirando el fuego de la chimenea, por eso le apetecía muchísimo un vestido que se moviese con el aire, que al caminar fuese creando diferentes juegos de volúmenes y descubriendo lo que hay debajo de diferentes maneras. Por ello, la idea de una falda compuesta de mil piezas le fascinó, paneles que vuelan, que caen, que juegan y dejan entrever las piernas y el tejido que hay debajo. También le encantan los contrastes de texturas y el de una muselina de seda con unas lentejuelas que jugasen con distintos tonos, texturas y tonalidades de luz le pareció ideal.

 

“Siempre me han encantado los minivestidos, me parecen súper cómodos y favorecedores así que pensé que por qué no sacarle todo el partido a la superposición de tejidos haciendo dos prendas independientes que me permitiesen, cuando ya estuviese avanzada la fiesta, quedarme solamente con el minivestido”. El resultado es un minivestido con escote en la espalda confeccionado en un tejido de lentejuelas súper especial, fue increíble cuando lo encontré porque era justo lo que estaba buscando.”

 

Unas lentejuelas en un tono dorado apagado, tipo nácar, superpuestas de forma irregular y de diferentes tamaños lo que potencia el efecto de juegos de luz. Sobre el minivestido el vestido de muselina de seda, con escote en pico y manga larga con botoncitos y falda compuesta por infinitas piezas que se van superponiendo para crear esa sensación de que el vestido flota.

 

El tocado es un tocado tipo Juliet cap de brotes de azahar de Tocados Le Touquet. El encuentro con el tocado fue también uno de esos flechazos; le encantó el estilo que tiene todo lo que hace Paula y el toque vintage que le daba al vestido este en concreto le pareció perfecto.

 

Los zapatos fue otra de esas cosas que no le costó nada encontrar. Sabía que los quería en tono blanco roto porque consideraba que las lentejuelas ya aportaban el suficiente toque de color así que se lancé a la búsqueda y encontró en Brancucci, en La Coruña, unos zapatos aire años veinte y no dudo que tenían que ser para ella.

 

Del ramo se encargó Rebeca Senra. Le apetecía un ramo de lilas pero no era temporada así que le pidió un ramo de aire silvestre, bastante verde, sin flores grandes y que a la vez encajase con todo el estilismo.

 

Vestido: Raquel Ferreiro / Ramo: Rebeca Senra / Tocado: Tocados Le Touquet

Todas las fotos son de Noire et Blanche

 

La boda de Raquel Ferreiro I