Los invitados no tenían sitios asignados en las mesas, decoradas por Huis Clos. Querían que destacase el color azul en todos sus tonos mezclado con verdes y con toques del de texturas de la piedra y latón. La mantelería, caminos de mesa y servilletas eran de mercados de tejidos de India, lámparas y jarrones vintage, mesas de madera a la vista, sillas antiguas en algunas zonas, un mix que cautivó a todos.
Silabario, un restaurante con estrella Michelin ubicado en Tui, se encargó del catering. Era un menú muy amplio con más de 30 elaboraciones distintas, con temática «cocinas y rincones del mundo»: cocina japonesa, mexicana, peruana, colombiana, americana, y por supuesto gastronomía, con el marisco como protagonista. De los postres, Oscar Romero, un maestro pastelero que preparó un naked cake un montón de postres individuales muy elaborados.














«Salimos espontáneamente a bailar sin tener nada preparado. Después, más de 50 invitados bailaron un flashmob como sorpresa para el novio, un remix de canciones de David Bowie que nos emocionó muchísimo. Fue uno de los momentos más entrañables de la boda».

Fotos © Noela Roibas